Nombre y lengua original
El teónimo fenicio Melqart procede de la fusión gramatical de dos vocablos semíticos: el sustantivo milk («rey» o «señor soberano») y el sustantivo qart («ciudad» fortificada o capital amurallada, término cognado del he…

El Rey de la Ciudad
Estudio de mitología · Español
Revisado el
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Melqart (en fenicio: 𐤌𐤋𐤒𐤓𐤕, mlqrt, resultado de la aglutinación de milk-qart, que significa literalmente «Rey de la Ciudad») es la suprema divinidad cívica y dinástica de Tiro, la gran metrópolis insular fenicia. Venerado como garante absoluto de la realeza tiria y guía divino de la expansión marítima por el Mediterráneo, Melqart personifica la transición histórica de las divinidades de la Edad del Bronce a las instituciones estatales y mercantiles de la Edad del Hierro. A diferencia de otros dioses del panteón cananeo primitivo de Ugarit, Melqart surgió a comienzos del primer milenio a. C. como protector personal de la dinastía fundada por el rey Hiram I (siglo X a. C.). En el corazón de la isla de Tiro, su santuario nacional albergaba dos columnas monumentales de significado cósmico y litúrgico —una de oro puro y otra de esmeralda luminosa—, cuya magnitud y esplendor nocturno fueron atestiguados y descritos por el historiador griego Heródoto en el siglo V a. C. Los sacerdotes le aseguraban a Heródoto que el templo se había edificado al mismo tiempo que la fundación de la propia ciudad, remontándose veintitrés siglos antes de la visita del cronista de Halicarnaso. Uno de los aspectos más singulares e influyentes de su teología era el ritual de la egersis («el despertar» o renovación vital), registrado por los historiadores helenísticos Menandro de Éfeso y Flavio Josefo: cada año, en el mes primaveral de Perisio, el monarca tirio celebraba públicamente la resurrección mítica del dios tras un sueño ritual o una inmolación por fuego, acto que revigorizaba la fecundidad agrícola, revalidaba la alianza entre el palacio y el altar y afianzaba la seguridad de los navegantes. Como dios colonizador (archegetes), Melqart viajó en los barcos fenicios por los mares, presidiendo la fundación de emporios ilustres como Gadir (hoy Cádiz, en la península ibérica), Lixus, Kition en Chipre, Malta, Tharros en Cerdeña y la poderosa Cartago, donde los diezmos anuales siguieron enviándose piadosamente al templo madre de Tiro durante siglos.
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Los dioses cananeos eran venerados por los pueblos del Levante, incluidos los fenicios, grandes navegantes y comerciantes del Mediterráneo. Presididos por El y por el dios de la tormenta Baal, eran honrados en ciudades como Ugarit, Tiro y Cartago. Sus mitos, redescubiertos en tablillas de Ugarit, dialogan de cerca con las tradiciones bíblicas.
El culto seguía el ciclo agrícola de Baal, con fiestas de otoño que pedían las lluvias y lamentos por su descenso al mundo de los muertos. Los fieles adoraban en los «altos lugares» (bamot) y en templos urbanos, con estelas de piedra, incienso y sacrificios de animales.
El teónimo fenicio Melqart procede de la fusión gramatical de dos vocablos semíticos: el sustantivo milk («rey» o «señor soberano») y el sustantivo qart («ciudad» fortificada o capital amurallada, término cognado del he…
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Ba'al Tzōr (bʿl ṣr) Señor de Tiro; epíteto canónico presente en la epigrafía fenicia y en los cipos bilingües votivos de Malta. Cipos de Melqart de Malta (KAI 47); Inscripción de Kition (CIS I 88).
Historias de Heródoto, c. 440 a. C.. Heródoto describe con detalle su visita al templo de Heracles en Tiro, destacando las dos columnas sagradas de oro y esmeralda y el cómputo sacerdotal de 2300 años desde la fundación…
La fundación de Tiro y las columnas de oro y esmeralda. Según las memorias sacerdotales recogidas en el Levante y mencionadas por autores de la Antigüedad clásica, la fundación de Tiro estaba ligada a dos masas rocosas…
El culto a Melqart se caracterizaba por ritos de alta solemnidad sacerdotal, estricta pureza litúrgica y una profunda vinculación con la navegación y el linaje monárquico de Tiro.
En la cultura material y la numismática fenicia y púnica, la iconografía de Melqart expresa una sofisticada fusión entre los símbolos bélicos semíticos de la Edad del Hierro y las convenciones plásticas helenas.
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La pira, el caballito de mar, las columnas y el fuego
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Histórias de Heródoto (II.44); Flávio Josefo (Antiguidades Judaicas VIII.5.3, Contra Ápion I.18, citando Menandro de Éfeso); Tratado de Assarhaddon com Ba'al de Tiro (SAA 2 5, col. IV); Estela de Bir-Hadad de Bureij (KAI 201); Cipos de Melqart de Malta (KAI 47 / CIS I 122); Estrabão (Geografia III.5.3–9); Filão de Biblos (História Fenícia em Eusébio, Praeparatio Evangelica I.10); Corinne Bonnet (1988); Edward Lipiński (1995, 2002); Pierre Bordreuil (1993, 2000); Sergio Ribichini (1988); John Day (2000)
. Los estudios semíticos y la historia de las religiones han debatido intensamente en las últimas décadas la verdadera naturaleza originaria de Melqart.
Melqart dejó una impronta indeleble y duradera en la imaginación mítica del Mediterráneo antiguo y en las tradiciones posteriores de Occidente.
En el verano del 218 a. C., antes de iniciar su épica marcha a través de los Pirineos y los Alpes hacia la península itálica, el célebre general cartaginés Aníbal Barca viajó en peregrinación devota al templo de Melqart…
Fuego del Renacimiento La pira sagrada en la que muere y renace cada año, repitiendo el ciclo de muerte y resurrección. Objeto coleccionable de Codex Mythologia, inspirado en los atributos de la divinidad.
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